miércoles, agosto 24, 2005

Perdidas

En el momento en que me senté delante de la computadora, predispuesto a escribir, descubrí que se me había perdido. Si, si leyó usted bien, se me había perdido. No se ría que es cosa seria, se me perdió una moneda, con la que llegaba al boleto del colectivo para ir al trabajo. La busque por todos lados. Pantalones, camperas, monederos y billeteras fueron querellados minuciosamente para dar con el paradero de la pequeña monedita. Pero ninguno de estos vastos operativos dio resultado positivo. Ante la desgracia y la soledad que me produjo la perdida comencé a entender las miles de cosas que he perdido sin darme cuenta a lo largo de mi vida. ¡Lo que puede suceder en la búsqueda de una moneda!. En esos instantes descubrí miles de perdidas que sufre el hombre, cosas que jamás recupera y por las cuales no se le mueve un pelo. En su infancia el hombre pierde los mocos, pierde la imaginación, la sencillez, los juguetes. Ojala toda la vida fuera como cuando uno va al jardín, seria tan bello, pero la infancia en si misma también se pierde. Uno entra en otra etapa, en la cual se pierde la orientación, porque no sabemos donde estamos parados, se pierde tiempo mirando boludeces en el televisor, se pierde la capacidad de asombro, los útiles del colegio, se pierde la costumbre de ir a jugar a lo de, las ganas de salir a jugar a la vereda, le haces perder la paciencia a todo el mundo, perdes los dientes, tu mamá te vive diciendo que vas a perder un ojo si seguís jugando con el cuchillo, perdes las ganas de soñar, perdes los primeros amigos, la vida fácil y los beneficios del más chico de la casa, y así perdiendo las cosas vas entrando en la pubertad, en la adolescencia. En esta etapa perdemos el pudor, los pantalones. Perdemos el respeto por nuestros viejos, por el mundo. Perdemos sueños, perdemos luchas. Perdemos la novia en manos de otro, perdemos las ganas de vivir a cada segundo. Perdes la oportunidad de estar con la mina que amas, perdes a la mina, perdes la cordura. Muchas veces perdes el documento, la identidad, la ideología que te guía. Perdes compañeros que van quedando en el camino, perdes fuerzas para continuar el tuyo. Perdes la inocencia y llega la madurez, la adultez. En esta última terminas de perder casi todo. Perdes las llaves del auto, aunque en realidad las dejaste dentro del auto, perdes la boleta de la luz, el teléfono, el gas, y la del colegio. Perdes la paciencia, las ganas de en algún momento soñar un rato. Perdes a los pocos amigos que te quedaban, a tu familia, perdes tu lugar en el mundo, tu necesidad de identificarte con una ideología. Perdes la necesidad de escribir un poema de cuarta, o de regalar una flor. Pierdas lo que pierdas te da lo mismo porque ya perdiste tantas cosas, que no lo consideras como un extravío si no como un simple juego de… ¡encontré la moneda!


Ojo el texto es de mi autoria!! jejeje uno hace lo que puede!

4 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Bravo Facu! Buen texto.
No tiene mucho que ver, pero me recordó la novela "Beautiful Losers" de Leonard Cohen, en donde de alguna forma elogia la condición de perdedor. En tiempos en los que ganar es apenas sinónimo de poseer dinero y poder, el perdedor podría ser, como diría Alejandro Dolina, aquel que recorre la vida a contramano porque sospecha quien ha puesto las señales del tránsito.
Insisto, no tiene mucho que ver con lo que escribiste, pero me fui por ese lado luego de leer el post.

3:38 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¡Me encantó el texto! Te felicito, además de ser un buen fotógrafo sos un buen escritor (o por lo menos a mi me gustan tus fotos y lo que escribis). Seguí asi.
Ro

5:44 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

He leido tu post y me ha encantado, de lo mejorcito que leo ultimamente. Es sensacional describir nuestra vida a base de lo que vamos perdiendo por el camino. Saludos.

3:10 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

mmm, tenes razón.
Gaby.

6:23 p. m.  

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